• Primero, anticipación: explicar con claridad, usando apoyo visual, qué es lo que va a suceder el día de Halloween. El apoyo visual es crucial. Especialistas como Temple Grandin aseguran que es uno de los principales mecanismos de aprendizaje entre la población con TEA.
  • Segundo, es buena idea permitir que las niñas y niños elijan qué disfraz quieren usar desde días antes. Puede ser oportuno optar por disfraces sencillos.
  • Tercero, ante todo apostar por el respeto. Si el niño o niña no se quiere poner el disfraz, está bien. Si no quiere pedir dulces, también está bien.
  • Cuarto, previsibilidad: es mejor apostar por un recorrido por zonas familiares, quizás casas de amigos o familiares.